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lunes, 2 de noviembre de 2009

CLASICOS PARA NIÑOS: La Bella y la Bestia


Seguimos con nuestros audiocuentos para los más pequeños de la casa.
En esta ocasión el Cuento de La Bella y la Bestia, que lleva como fondo musical la Obertura 1812 de Tchaikovsky.

La Bella y la Bestia es un cuento de hadas tradicional europeo. Explicado en múltiples variantes cuyo origen podría ser una historia de Apuleyo, incluida en su libro El Asno de Oro (también conocido como Metamorfosis), titulada Cupido y Psique. La primera versión publicada fue obra de la escritora francesa Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve, en 1740, aunque otras fuentes atribuyen a Giovanni Francesco Straparola la recreación de la historia original, en 1550. La versión escrita más conocida fue una revisión muy abreviada de la obra original de Villeneuve, publicada en 1756 por Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. La primera traducción se hizo al inglés, en 1757.1 Existen muchas variantes de la historia en toda Europa.2 La versión de Beaumont es la que goza de mayor fama, siendo ésta la base de casi todas las versiones o adaptaciones posteriores.

La Obertura 1812, Op. 49 es una obertura romántica escrita por el compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovski en 1880. La pieza fue escrita para conmemorar la victoria rusa contra la Grande Armée de Napoleón Bonaparte. La obertura fue estrenada en Moscú el 20 de agosto de 1882. La obra es reconocida por su final triunfal, que incluye una salva de disparos de cañón y repique de campanas.
En su visita a Estados Unidos en 1891, Chaikovski dirigió la obra en la inauguración del Carnegie Hall de Nueva York. Pese a que esta obertura no tiene relación con la historia de Estados Unidos, su ejecución suele ser una parte clásica de los festejos por la independencia norteamericana.

Como siempre pulsa PLAY para escuchar el cuento y la música.



viernes, 3 de julio de 2009

LA ISLA DEL TESORO


La historia de Robert Louis Stevenson acerca de un joven muchacho y un tesoro, es traída a nosotros en este emocionante cuento con música clásica “La Isla del Tesoro”. A los niños les encantará oir al joven Jim Hawkins, mientras decubre el mapa de un tesoro escondido y pronto se encuentra a bordo de un barco con otros aventureros. Sin imaginar que algunos de los piratas más famosos del mar, como Long John Silver, buscarán la manera de quitarles el tesoro con sucias trampas. estos increíbles escapes traerán lecciones de vida al joven Hawkins, haciendo que su aventura capture el espíritu joven de toda generación, que seguramente cautivará a toda quel que conozaca su historia.
La música que sirve de fondo a este cuento es “La Noche en el Monte Pelado” de Modest Mussorgsky . El autor formaba parte del Grupo de los Cinco junto con Balakirev, Cui, Aleksander Borodin, y Nikolai Rimsky-Korsakov. De manera autodidacta hacían música y estudiaban aquello que les gustaba. El Grupo de los Cinco se considera una de la primeras manifestaciones musicales nacionalistas del siglo XIX que pretendían crear obras auténticamente rusas. La obra musical, Una noche en el monte pelado, fue escrita en 1867 pero orquestada después por otro miembro del grupo: Rimsky-Korsakov. La noche en el Monte Pelado describe el aquelarre que un campesino observa cerca de Kiev en el lugar mencionado (también llamado Monte Calvo) la noche de San Juan.

Como siempre, pulsa PLAY y a escuchar el cuento:



domingo, 28 de junio de 2009

EL PRÍNCIPE RANA




Dentro de la serie AUDIOCUENTOS, dedicada a los más pequeños, publico aquí este cuento de los hermanos Grinm. En esta ocasión el cuento se puede oir e ir leyendo a la vez, con lo cual fomentamos en los peques la función lectora.
Ya sabes, dale a PLAY y ...



Hace muchos años, cuando el desear aún le ayudaba a uno, vivía un rey cuyas hijas eran todas buenas doncellas, pero la más joven era tan bondadosa, que el mismo sol, que ha visto tanto, se detenía cada vez que iluminaba su camino. Cerca del castillo del rey, había una inmensa y oscura selva, y bajo un viejo árbol de lima había un pozo, y cuando hacía mucho calor, la hija menor del rey iba a la selva a sentarse junto a la fresca fuente, y cuando se aburría, tomaba una bola de oro y la tiraba alto para capturarla. Y esta bola era su juguete favorito.
Pero sucedió que en una ocasión la bola no llegó a las manos que la esperaban, sino que cayó al suelo y rodó hasta caer en el pozo. La hija del rey la siguió con sus ojos, hasta que desapareció. Y el pozo era profundo, tan profundo que no se alcanzaba a ver el fondo. Ella empezó a llorar, y a llorar más alto y más alto sin llegar a sentir consuelo. Y mientras se lamentaba oyó que alguien le decía:
-”¿Que te sucede, hija del rey?, te lamentas tanto que hasta las piedras te mostrarían piedad.”
Ella miró alrededor buscando hacia donde venía la voz, y vio a una rana sacando del agua su gran cabeza.
-”¡Ah!, vieja corredora de aguas, ¿eres tú?”- preguntó.-”Estoy llorando por mi bola de oro, que cayó dentro del pozo”- concluyó diciendo.
-”Quédate tranquila y no llores más”- contestó la rana. “Yo te puedo ayudar, pero ¿que me darás a cambio si te regreso ese juguete de nuevo?”-
-”Lo que tú quieras, querida rana”- dijo ella. -”Mis vestidos, mis perlas y joyas, y hasta la corona de oro que llevo puesta”-
La rana respondió: -”No me interesan tus vestidos, tus perlas o joyas, ni la corona de oro, pero si me amaras y me dejaras ser tu compañera y socia de juegos, y sentarme contigo en tu mesa, y comer de tu plato de oro, y beber de tu vaso, y dormir en tu cama junto a tí. Si tú me prometes cumplir todo eso, yo bajaré y traeré acá de regreso tu bola de oro.”-
-”Oh, claro” - dijo ella, -”yo te prometo cumplir tus deseos, si me regresas la bola”-
Ella sin embargo pensaba: -”¡Cómo habla esa tonta rana! ¡Ella vive en el agua junto a las otras ranas y sapos y no podría ser compañera de ningún ser humano!”-
Pero la rana, una vez recibida la promesa, metió su cabeza en el agua y se sumegió profundamente, y momentos después subía nadando trayendo en su boca la bola, y la tiró en el zacate. La hija del rey quedó encantada de ver una vez más de nuevo a su juguete, y recogiéndola corrió con ella.
-”¡Espera, espera!”- gritaba la rana. -”¡Llévame contigo, que no puedo correr como lo haces tú!-
Pero ¿de qué le serviría gritar, aún con su croak, croak, tan fuerte como podía? Ella no la escuchaba, y corrió a su aposento y pronto olvidó a la pobre rana, que se vió obligada a regresar al pozo de nuevo.
Al día siguiente, cuando se sentó a la mesa con el rey y los cortesanos, y había empezado a comer en su plato de oro, algo llegó brincando y sonando splash, splash, a las gradas de mármol, y cuando llegó arriba, tocó a la puerta y gritó:
-”Princesa, la más joven de las princesas, abréme la puerta a mí.”-
Ella corrió a ver que había afuera, pero cuando abrió la puerta, encontró a la rana sentada al frente. Entonces ella tiró la puerta a toda prisa, y regresó a sentarse a la mesa y quedó muy asustada. El rey vió que estaba sumamente alterada y que su corazón latía fuertemente y le preguntó:
-”Mi muchachita, ¿qué es lo que te asustó tanto?, ¿está por casualidad un gigante afuera que quiere raptarte y llevarte lejos?”-
-”Oh, no”- replicó ella. -”No es un gigante, sino una horrible rana.”
-“¿Y que hace una rana contigo?”
-”Ah, mi querido padre, ayer yo estaba en la foresta, sentada junto al pozo, jugando con mi bola de oro, cuándo ésta cayó a lo profundo del pozo. Y como yo lloraba mucho, la rana me la regresó, y como ella insistía, yo le prometí que podía ser mi compañera, ¡pero nunca pensé que sería capaz de alejarse de sus aguas! Y ahora está ahí afuera, esperando que la ingrese conmigo.”-
Mientras tanto la rana tocó a la puerta por segunda vez, y gritaba:
-¡Princesa! ¡La más joven de las princesas!
¡Ábreme a mi la puerta!
¿Recuerdas lo que me dijiste
ayer en las frescas aguas de la fuente?
¡Princesa, la más joven princesa!
¡Ábreme a mi la puerta!
Entonces dijo el rey:
-”Lo que tú has prometido, debes cumplirlo. Ve y déjala entrar”-
Ella fue y abrió la puerta, y la rana saltó y la siguió a ella, paso a paso, hasta su silla. Entonces, cuando la princesa se sentó, la rana gritó:
-”Levántame para estar a tu lado.”-
Ella no actuaba, hasta que el rey le ordenó hacerlo. Cuando la rana ya estaba en la silla, le pidió estar en la mesa, y una vez en la mesa dijo:
-”Ahora, empuja tu plato de oro más cerca de mí de modo que podamos comer juntos.”-
Ella lo hizo, pero fue fácil ver que lo hacía sin su voluntad. La rana disfrutó de la comida, pero casi todos los bocados que la princesa tomaba, la estremecían. Al final dijo la rana:
-”Ya he comido y estoy satisfecha; ahora estoy cansada, llévame a tu dormitorio, alista tu sedosa cama, y ambos iremos a dormir.”-
La hija del rey empezó a llorar, porque tenía miedo de la fría rana que ella no quería tocar, y que iba ahora a dormir en su preciosa y limpia cama. Pero el rey se molestó y dijo:
-”Aquel que te ayudó cuando estuviste en apuros, no debe ser decepcionado por tí.”-
Así que ella tomó a la rana con sólo dos dedos, la llevó arriba y la puso en una esquina. Pero cuando ella se metió a su cama, la rana sigilosamente se le acercó y le dijo:
-”Estoy cansada, quiero dormir tan bien como tú, levántame o se lo diré a tu padre.”-
Entonces ella se enojó terriblemente, la tomó en sus manos y la lanzó con todas sus fuerzas contra la pared.
-”Ahora te estarás quieta, odiosa rana.”- dijo ella.
Pero cuando cayó al suelo ya no era una rana, sino un encantador príncipe de bellos modales.
Ahora, él, por decisión de su padre, es su compañero y esposo. Entonces él le contó cómo había sido hechizado por un malvado brujo, y cómo nadie lo había sacado nunca del pozo, excepto ella, y que mañana podrían ir juntos a su reino. Ambos fueron a dormir, y a la mañana siguiente, al levantar el sol, llegó un carruaje con ocho caballos blancos, con plumas blancas de avestruz en sus cabezas, y con arreos con cadenas de oro, y atrás venía el fiel sirviente Enrique. Había quedado tan infeliz cuando su patrón fue convertido en rana que se había atado tres bandas de hierro alrededor de su corazón para que no reventara de pena y tristeza. El carruaje condujo al príncipe a su reino. El fiel Enrique les ayudó a ambos, y se puso a sus órdenes de nuevo, y estaba lleno de dicha por su rescate. Y cuando iban de camino, el hijo del rey escuchó que algo se quebraba atrás de él. Se volvió y gritó:
-”Eh, Enrique el carruaje se está quebrando.”-
-”No, patrón, no es el carruaje. Es una banda que está sobre mi corazón, que me había puesto por mi gran dolor por su encantamiento como rana dentro del pozo.
Otra y otra vez volvieron aquellos sonidos, y el hijo del rey pensaba que el carruaje se estaba quebrando, pero sólo eran las bandas que se reventaban de alrededor del corazón del fiel Enrique porque su patrón era ahora libre y feliz.

CLÁSICOS PARA NIÑOS: El Mago de Oz y Cuadros para una exposición.

Os dejo aquí una nueva entrega de los Audiocuentos musicales. Un cuento clásico, como es El mago de Oz, con un fondo musical extraordinario.

LA MÚSICA: Cuadros de una exposición de Modest Mussorgsky. El músico cuya obra pone fondo a este relato infantil nació el 21 de Marzo de 1839 en Karevo (al norte de Rusia), en una región campesina donde vivió sus primeros diez años.
De salud quebrantada y una vida de estrecheces, a su carácter nervioso unía una extrema sensibilidad que le permitía captar una visión exacta y consciente del pueblo. A partir de los veinte años su espíritu le cantó a los inocentes, a los pobres y a los desamparados. A diferencia de algunas composiciones de escasa trascendencia que escribió en su juventud, en su etapa de máxima creatividad se dedicó plenamente a concebir a través de su arte una imagen fiel de la vida, con predominio de la verdad sobre la belleza.
Modest Mussorgsky, si bien no alcanzó todo su potencial, poseía un prometedor talento musical, que le convirtió en uno de los más prominentes compositores rusos. Su originalidad, energía e ímpetu no lo hicieron invulnerable a los vicios, dejando inacabados algunos encargos y acortando prematuramente su vida.
Mussorgsk cayó en una profunda depresión tras el fallecimiento de su madre.
Murió el 28 de marzo de 1881, pocos días después de cumplir los 42 años de edad.

EL CUENTO: El mago de Oz.- La pequeña Dorothy vive en Kansas. Un día un tornado la transporta junto con su casa hacia el mundo de Oz. Ante su llegada los munchkins (habitantes del poblado) se asombran, pues su casa había aplastado a la malvada bruja del este que los tenía atemorizados. Desde ese momento, Dorothy tratará de encontrar el camino de regreso a casa. Le informan que el único que puede ayudarla es el Mago de Oz. Así comienza una travesía por todo el país de Oz en busca del mago, teniendo que superar los obstáculos y pruebas que le son impuestos. A lo largo de su camino se encuentra con nuevos amigos que la siguen (el espantapájaros, el hombre de hojalata y el león cobarde), quienes también quieren conocer al Mago de Oz. Sin embargo, el mago de Oz les dice que sólo les concedería lo que desean si consiguen derrotar a la malvada bruja del oeste. Cuando lo consiguen y van a ver al Mago, éste les confiesa que en realidad es un fraude; era un hombre común que había llegado al País de Oz en globo aerostático. Pese a esto, y ante la amenaza por parte de Dorothy y sus compañeros de revelar la verdad al pueblo, el Mago crea falsos reemplazos para lo que buscaban: al Espantapájaros le da un cerebro hecho con agujas, al Leñador de Hojalata un corazón de terciopelo y al León Cobarde le da de beber de un caldero que supuestamente contenía valor. Cuando ayuda a Dorothy a fabricar un globo para que ésta regresase a su hogar, el globo se desprende, por lo que la niña viaja con los zapatos de plata que había obtenido al aplastar con su casa a la malvada bruja del este.

DALE A PLAY Y DISFRUTA


martes, 16 de junio de 2009

Clasicos para niños: La pequeña cerillera y Pequeña serenata nocturana.



Seguimos con los Audiocuentos y la Gran Música para los más pequeños.
En esta ocasión vamos a fusionar dos obras entrañables y emotivas de dos grandes genios, cada uno en su parcela, que durante generaciones han emocionado a millones de oyentes:

La pequeña cerillera.- Hans Christian Andersen escribió hace muchos años este bello, triste y emotivo cuento situado en la noche de San Silvestre. Una historia que nos recuerda que jamás debemos perder la ilusión por conseguir aquello que anhelamos.

Pequeña serenata nocturna.- La "Serenata para cuerdas en Sol mayor" K 525, más conocida como "Eine Kleine Nachtmusik" (Una pequeña serenata nocturna), es una de las composiciones más populares de Wolfgang Amadeus Mozart. Está fechada en Viena el 10 de Agosto de 1787, coincidiendo con el período de la composicón de la ópera "Don Giovanni". Sin embargo, no se sabe para quién o por qué la compuso Mozart . Originalmente constaba de cinco movimientos, de los que se han se han conservado cuatro. Su instrumentación es la de un pequeño conjunto de cámara: Dos violines, viola, violonchelo y un contrabajo opcional. La popularidad y la accesibilidad de esta pieza han provocado que sea frecuentemente empleada en anuncios de televisión, películas, y videojuegos (Mario Bros Arcade, Los Simpsons, etc.)

Dale a Play y escucha este magnifico cuento con el fondo musical de Mozart.
Después, si quieres, echále un vistazo a este vídeo de Disney sobre el mismo tema.
¡Que lo disfrutes!



sábado, 13 de junio de 2009

Clásicos para niños: Merlín el encantador y El Aprendiz de Brujo


Siguiendo con la música clásica dirigida a los más pequeños, comienzo aquí una serie donde mezclamos los cuentos tradicionales con fragmentos de música clásica muy conocidos. De esta manera trato de que los más pequeños se vayan acostumbrando a la Gran Música. Algunos cuentos irán acompañados de un video bien del cuento, bien del fragmento musical.
Como siempre, espero que os guste, sobre todo a los pequeños/as.

CLÁSICOS PARA NIÑOS

“CONOCE LA MÚSICA CLASICA A TRAVÉS DE LOS CUENTOS”

 

1.- CUENTO: Merlín el encantador (Tradicional)

     FONDO MUSICAL: El aprendiz de brujo (Paul Dukas)

    

       Este cuento narra cómo se forjó la leyenda de la espada en la piedra. El joven Grillo, un escudero, acabará siendo el aprendiz de mago Merlín. Solamente él es capaz de extraer la espada de la piedra y que tanta gente lo ha intentado sin éxito. Finalmente el humilde escudero se convertirá en el famoso rey Arturo.

       La música que sirve de fondo es “El aprendiz de brujo” de Paul Dukas . Es un scherzo sinfónico que describe fielmente cada frase del texto original. La balada cuenta la historia de un viejo mago, cuyo aprendiz está deseoso de imitar a su maestro. El joven inexperto consigue dar vida a una escoba a la que le ordena traer agua. Pero pronto descubre que no sabe detener el proceso que ha puesto en marcha y que sólo corrige al final el viejo brujo. Dukas se vale del fagot para dar vida al personaje de la escoba y de un crescendo dramático magistralmente conseguido para ilustrar las fuerzas incontroladas que desata el aprendiz.

Dale a PLAY y disfruta con el cuento y la música.




Ahora os dejo aquí este magnífico fragmento de la 

Obra Maestra de Disney "Fantasía" que nos recrea 

el fondo musical que hemos disfrutado antes.






jueves, 21 de mayo de 2009

El soldadito de plomo

Aquí dejo otro audiocuento; esta vez se trata de "El soldadito de plomo" de Christian Andersen. Ya sabes, dale a Play y escucha a la vez que lees. ¡Ah!. Al final lo tienes también en una presentación. ¿Que disfrutes?

El soldadito de plomo de Hans Christian Andersen

Había una vez un juguetero que fabricó un ejército de soldaditos de plomo, muy derechos y elegantes. Cada uno llevaba un fusil al hombro, una chaqueta roja, pantalones azules y un sombrero negro alto con una insignia dorada al frente. Al juguetero no le alcanzó el plomo para el último soldadito y lo tuvo que dejar sin una pierna.

Pronto, los soldaditos se encontraban en la vitrina de una tienda de juguetes. Un señor los compró para regalárselos a su hijo de cumpleaños. Cuando el niño abrió la caja, en presencia de sus hermanos, el soldadito sin pierna le llamó mucho la atención.

El soldadito se encontró de pronto frente a un castillo de cartón con cisnes flotando a su alrededor en un lago de espejos.

Frente a la entrada había una preciosa bailarina de papel. Llevaba una falda rosada de tul y una banda azul sobre la que brillaba una lentejuela. La bailarina tenía los brazos alzados y una pierna levantada hacia atrás, de tal manera que no se le alcanzaba a ver. ¡Era muy hermosa!

Es la chica para mí,” pensó el soldadito de plomo, convencido de que a la bailarina le faltaba una pierna como a él. Esa noche, cuando ya todos en la casa se habían ido a dormir, los juguetes comenzaron a divertirse. El cascanueces hacía piruetas mientras que los demás juguetes bailaban y corrían por todas partes.

Los únicos juguetes que no se movían eran el soldadito de plomo y la hermosa bailarina de papel. Inmóviles, se miraban el uno al otro. De repente, dieron las doce de la noche. La tapa de la caja de sorpresas se abrió y de ella saltó un duende con expresión malvada.

-¿Tú, qué miras, soldado? -gritó. El soldadito siguió con la mirada fija al frente.

-Está bien. Ya verás lo que te pasará mañana -anunció el duende. 4

A la mañana siguiente, el niño jugó un rato con su soldadito de plomo y luego lo puso en el borde de la ventana, que estaba abierta. A lo mejor fue el viento, o quizás fue el duende malo, lo cierto es que el soldadito de plomo se cayó a la calle.

El niño corrió hacia la ventana, pero desde el tercer piso no se alcanzaba a ver nada.

-¿Puedo bajar a buscar a mi soldadito? -preguntó el niño a la criada. Pero ella se negó, pues estaba lloviendo muy fuerte para que el niño saliera. La criada cerró la ventana y el niño tuvo que resignarse a perder su juguete. 

Afuera, unos niños de la calle jugaban bajo la lluvia. Fueron ellos quienes encontraron al soldadito de plomo cabeza abajo, con el fusil clavado entre dos adoquines.

-¡Hagámosle un barco de papel! -gritó uno de los chicos. Llovía tan fuerte que se había formado un pequeño río por los bordes de las calles. Los chicos hicieron un barco con un viejo periódico, metieron al soldadito allí y lo pusieron a navegar. 

El soldadito permanecía erguido mientras el barquito de papel se dejaba llevar por la corriente. Pronto se metió en una alcantarilla y por allí siguió navegando.

¿A dónde iré a parar? pensó el soldadito. El culpable de esto es el duende malo. Claro que no me importaría si estuviera conmigo la hermosa bailarina.

En ese momento, apareció una rata enorme.

-¡Alto ahí! -gritó con voz chillona- Págame el peaje.  

Pero el soldadito de plomo no podía hacer nada para detenerse. El barco de papel siguió navegando por la alcantarilla hasta que llegó al canal. Pero, ya estaba tan mojado que no pudo seguir a flote y empezó a naufragar. Por fin, el papel se deshizo completamente y el erguido soldadito de plomo se hundió en el agua. Justo antes de llegar al fondo, un pez gordo se lo tragó.

-¡Qué oscuro está aquí dentro! -dijo el soldadito de plomo-. ¡Mucho más oscuro que en la caja de juguetes! 

El pez, con el soldadito en el estómago, nadó por todo el canal hasta llegar al mar. El soldadito de plomo extrañaba la habitación de los niños, los juguetes, el castillo de cartón y extrañaba sobre todo a la hermosa bailarina.

-Creo que no los volveré a ver nunca más -suspiró con tristeza. El soldadito de plomo no tenía la menor idea de dónde se hallaba. Sin embargo, la suerte quiso que unos pescadores pasaran por allí y atraparan al pez con su red. 

El barco de pesca regresó a la ciudad con su cargamento. Al poco tiempo, el pescado fresco ya estaba en el mercado; justo donde hacía las compras la criada de la casa del niño. Después de mirar la selección de pescados, se decidió por el más grande: el que tenía al soldadito de plomo adentro.

La criada regresó a la casa y le entregó el pescado a la cocinera.

-¡Qué buen pescado! -exclamó la cocinera. 

Enseguida, tomó un cuchillo y se dispuso a preparar el pescado para meterlo al horno.

-Aquí hay algo duro -murmuró. Luego, llena de sorpresa, sacó al soldado de plomo.

La criada lo reconoció de inmediato.

-¡Es el soldadito que se le cayó al niño por la ventana! -exclamó. 

El niño se puso muy feliz cuando supo que su soldadito de plomo había aparecido. El soldadito, por su parte, estaba un poco aturdido. Había pasado tanto tiempo en la oscuridad. Finalmente, se dio cuenta de que estaba de nuevo en casa. En la mesa vio los mismos juguetes de siempre, y también el castillo con el lago de espejos. Al frente estaba la bailarina, apoyada en una pierna. Habría llorado de la emoción si hubiera tenido lágrimas, pero se limitó a mirarla. Ella lo miraba también.

De repente, el hermano del niño agarró al soldadito de plomo diciendo:

-Este soldado no sirve para nada. Sólo tiene una pierna. Además, apesta a pescado. 

Todos vieron aterrados cómo el muchacho arrojaba al soldadito de plomo al fuego de la chimenea. El soldadito cayó de pie en medio de las llamas. Los colores de su uniforme desvanecían a medida que se derretía. De pronto, una ráfaga de viento arrancó a la bailarina de la entrada del castillo y la llevó como a un ave de papel hasta el fuego, junto al soldadito de plomo. Una llamarada la consumió en un segundo.

A la mañana siguiente, la criada fue a limpiar la chimenea. En medio de las cenizas encontró un pedazo de plomo en forma de corazón. Al lado, negra como el carbón, estaba la lentejuela de la bailarina. 

 

Pinocho

Aquí os dejo un Audiocuento de Pinocho.Estas entradas van dedicadas a los más pequeños.
Le das a Play y lo escuchas mientras lo lees, ¿vale?
Que te diviertas.

Hace mucho tiempo un carpintero llamado Gepeto, como se sentía muy solo, cogió de su taller un trozo de madera y construyó un muñeco llamado Pincho.

-¡Qué bien me ha quedado! -exclamó-. Lástima que no tenga vida. Cómo me gustaría que mi Pinocho fuese un niño de verdad.

Tanto lo deseaba que un hada fue hasta allí y con su varita dio recursos al muñeco.

-¡Hola, padre! -saludó Pinocho.

-¡Eh! ¿Quién habla? -gritó Gepeto mirando a todas partes.

-Soy yo, Pinocho. ¿Es que ya no me conoces?

-¡Parece que estoy soñando! ¡Por fin tengo un hijo!

Gepeto pensó que aunque su hijo era de madera, tenía que ir al colegio. Pero no tenía dinero, así que decidió vender su abrigo para comprar los libros.

Salió Pinocho con los libros en la mano para ir al colegio y pensaba:

-Ya sé, estudiaré mucho para tener un buen trabajo y ganar dinero, y con ese dinero compraré un buen abrigo a Gepeto.

De camino pasó por la plaza del pueblo y oyó:

-¡Entren señores y señoras! ¡Vean nuestro teatro de títeres!

Era un teatro de muñecos como él y se puso tan contento que bailó con ellos. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que no tenían vida y bailaban movidos por unos hilos que llevaban atados a las manos y los pies.

-¡Bravo, bravo! -gritaba la gente al ver a Pinocho bailar sin hilos.

-¿Quieres formar parte de nuestro teatro? -le dijo el dueño del teatro al acabar la función.

-No, porque tengo que ir al colegio.

-Pues entonces, toma esta monedas por lo bien que has bailado -le dijo un señor.

Pinocho siguió muy contento hacia el cole [el colegio] cuando de pronto:

-¡Vaya, vaya! ¿Dónde vas tan de prisa, jovencito? -dijo un gato muy mentiroso que se encontró en el camino.

-Voy a comprar un abrigo a mi padre con este dinero.

Oye, vamos! -exclamó el zorro que iba con el gato-. Eso es poco dinero para un buen abrigo. ¿No te gustaría tener más?

-Sí, pero, ¿cómo? -contestó Pinocho.

-Es fácil -dijo el gato-. Si entierras tus monedas en el Campo de los Milagros crecerá una planta que te dará dinero.

-Y ¿dónde está ese campo?

-Nosotros te llevaremos -dijo el zorro.

Así, con mentiras, los bandidos llevaron a Pinocho a un lugar lejos de la ciudad, le robaron las monedas y le ataron a un árbol. Gritó y gritó pero nadie le oyó, tan sólo el Hada Azul.

-¿Dónde perdiste las monedas?

-Al cruzar el río -dijo Pinocho mientras le crecía la nariz.

Se dio cuenta de que había mentido y al ver su nariz se puso a llorar.

-Esta vez tu nariz volverá a ser como antes, pero te crecerá si vuelves a mentir -dijo el Hada Azul.

Así Pinocho se fue a la ciudad y se encontró con unos niños que reían y saltaban muy contentos.

-¿Qué es lo que pasa? -preguntó.

-Nos vamos de viaje a la Isla de la Diversión, donde todos los días son fiesta y no hay colegios ni profesores. ¿Te quieres venir?

-¡Venga, vamos!

Entonces, apareció el Hada Azul.

-¿No me prometiste ir al colegio? -preguntó.

- -mintió Pinocho-, ya he estado allí.

Y, de repente, empezaron a crecerle unas orejas de burro. Pinocho se dio cuenta de que le habían crecido por mentir y se arrepintió de verdad. Se fue al colegio y luego a casa, pero Gepeto había ido a buscarle a la playa con tan mala suerte que, al meterse en el agua, se lo había tragado una ballena.

-Iré a salvarle! -exclamó Pinocho.

Se fue a la playa y esperó a que se lo tragara la ballena. Dentro vio a Gepeto que le abrazó muy fuerte.

-Tendremos que salir de aquí, así que encenderemos un fuego para que la ballena abra la boca.

Así lo hicieron y salieron nadando muy de prisa hacia la orilla. El papá del muñeco no paraba de abrazarle. De repente apareció el Hada Azul que convirtió el sueño de Gepeto en realidad, ya que tocó a Pinocho y lo convirtió en un niño de verdad.