Ayer, sábado 25 de Mayo, celebró nuestra sociedad el día del socio con un acto de convivencia en la sede del Círculo de Artesanos.
Al acto asistieron un numeroso grupo de socios que disfrutaron de un agradable ambiente con la degustación de variadas viandas y un arroz que elaboró nuestro presidente.
Aquí dejo algunas fotos del evento.
domingo, 26 de mayo de 2013
domingo, 7 de abril de 2013
MIS LECTURAS: "Los Litigantes" de John Grisham
Los litigantes (Plaza & Janés, 2012) es la última novela de John
Grisham, otro thriller de abogados que sigue la línea del maestro del género y
que añade un toque de humor, especialmente con un personaje que nos hará
sonreír con su peculiar método de trabajo.
Al
comienzo de la novela se describe el bufete de abogados Finley & Figg,
cuyos integrantes serán los protagonistas de la novela. En apenas cinco páginas
descubrimos las patéticas características de este bufete situado en un barrio
degradado del sur de Chicago. Tiene solo dos socios y letrados, que se definen
como un “bufete-boutique” afirmando ser exquisitos, distinguidos y talentosos.
Para la realidad es muy diferente, se dedican a defender a algún conductor
borracho, tramitan divorcios sencillos y su especialidad consiste en tramitar
casos de lesiones lo más rápidamente posible, una rutina cotidiana que aportaba
escasos beneficios y que requería “poco
talento, nula creatividad y que nunca sería considerada exquisita ni
distinguida”.
Óscar Finley es el socio “senior”, ex policía expulsado del cuerpo por su violencia, casado con una mujer aterradora a la que no presenta una demanda de divorcio por no poder permitírselo económicamente. Wally Figg es el socio “junior”, alcohólico en rehabilitación, sin escrúpulos, capaz de llevar a cabo cualquier idea descabellada para conseguir casos, se dedica a recorrer salas de urgencias y tanatorios en busca de potenciales clientes. Y, finalmente, tenemos a Rochelle Gibson, la secretaria y el alma del bufete.
Óscar Finley es el socio “senior”, ex policía expulsado del cuerpo por su violencia, casado con una mujer aterradora a la que no presenta una demanda de divorcio por no poder permitírselo económicamente. Wally Figg es el socio “junior”, alcohólico en rehabilitación, sin escrúpulos, capaz de llevar a cabo cualquier idea descabellada para conseguir casos, se dedica a recorrer salas de urgencias y tanatorios en busca de potenciales clientes. Y, finalmente, tenemos a Rochelle Gibson, la secretaria y el alma del bufete.
Los
dos socios llevan veinte años ganándose mal la vida juntos, discuten como un
matrimonio y tienen un largo currículum de demandas y amonestaciones por
negligencias. Pero dos acontecimientos darán un giro a su patética situación.
Por una parte, el fallecimiento de un cliente al que habían redactado su
testamento y las últimas voluntades parece ser un caso rutinario, pero les
abrirá las puertas a una demanda contra la tercera empresa farmacéutica más
importante del mundo. Por otra, la llegada accidental al bufete de David Zinc,
un joven abogado que abandona el prestigioso bufete en el que trabaja al
sentirse saturado, absorbido por su trabajo y harto de no poder disfrutar de su
familia ni del dinero que ganaba.
David
llevaba cinco años trabajando en el bufete y era socio “senior”, pero se había
dedicado a trabajar en el departamento de finanzas internacionales, tratando
con clientes sin rostro y expedientes tediosos. No tenía experiencia en los
juzgados y empezará desde cero en el nuevo bufete, donde se sorprenderá al conocer
los excéntricos métodos de trabajo de sus socios que reconocen que “el
noventa por ciento de lo que hacemos apesta”.
Juntos
se enfrentarán al complejo caso que les puede hacer ricos, pero en el que
carecen de experiencia y conocimientos para enfrentarse a la poderosa
maquinaria de una empresa acostumbrada a lidiar con todo tipo de demandas y
cuyos dirigentes están convencidos de que en esta ocasión tienen la razón. Cada
uno de los protagonistas tendrá que hacer frente también a sus particulares problemas
familiares y personales que afectarán a su trabajo tanto de forma positiva como
negativa.
Los litigantes nos engancha nuevamente con una trama muy interesante que
denuncia la corrupción del sistema político y judicial y nos ofrece una
historia de ambición y codicia que se resuelve de forma acertada.
sábado, 23 de marzo de 2013
LA PÉRDIDA DEL CONOCIMIENTO
Una clase de Historia del Arte en un instituto de enseñanza secundaria de una gran ciudad española. La Profesora va proyectando imágenes en una pantalla. Cada una de estas imágenes es acompañada invariablemente de un comentario suyo sobre la luz, el color, la simetría; en fin, las claves para entender la pintura y su evolución. De pronto, un alumno próximo a la mayoría de edad, estamos en segundo de bachillerato, levanta el brazo y pregunta: " Profesora, ¿porque salen siempre comiendo?". Y la maestra, a la que ya casi nada sorprende, ni siquiera ese tipo de preguntas, le responde que salen comiendo porque la "Última Cena" es tal vez uno de los episodios del evangelio más tratados por el arte de inspiración cristiana. El alumno asiente. Es decir, calla. A duras penas sí sabe lo que es el Evangelio.
Por supuesto, esto no significa en modo alguno que el alumno en cuestión sea un supremo ignorante. Si el chaval no se tuerce, dentro de unos meses poseerá la condición de bachiller y lo más probable es que el curso que viene se siente en una de las muchas aulas universitarias del país. Vaya, que algo habrá aprendido para llegar hasta aquí. Sin duda. Aprendido unas cuantas destrezas, ha razonado lo justo, ha memorizado muy poco y, en general, se ha comportado. Y con ese bagaje ha ido pasando de curso sin problemas. Pero sus conocimientos no se limitan a eso. Incluso puede decirse que se han forjado al margen de eso. Su cultura, ese poso que le sirve de báculo para andar por el mundo, se ha constituido en gran medida con lo que él ha descubierto por su cuenta, sin que nadie, excepto quizá sus compañeros, le haya orientador lo más mínimo. En la red ha encontrado cuanto podía precisar. Hasta los amigos. Su formación es en gran parte el fruto de ese navegar diario. Qué digo diario, constante, pues en su quehacer digital casi no conoce momentos de calma.
Como es natural, una de las primeras consecuencias de esta situación es el descrédito de lo poco que ha aprendido en la escuela. Claro que también esta, al renunciar a sus valores tradicionales, le ha facilitado mucho las cosas. Porque, en su afán renovador, la escuela, y en especial la española, lleva por lo menos un cuarto de siglo primando valores como la convivencia, la tolerancia o el respeto --cuya transmisión correspondía hasta la fecha al ámbito familiar -- y arrumbando los que siempre le han sido propios o sea, el esfuerzo, el afán de superación o la adquisición del saber. Esa suplantación de unos valores por otros; esa ruptura de la continuidad entre pasado y presente, esa indolencia --pues de lo que se trata, al cabo, no esté que el alumno aprenda, sino de que se sienta cómodo-- han resultado fatales. Y la primera víctima -- después de los propios alumnos, claro-- ha sido el conocimiento o, si lo prefieren, esa Última Cena que ya no se sabe de dónde sale ni para qué.
Así las cosas, como sorprenderse de que los informes de evaluación internacionales sitúen con reiteración a España a la cola de los países económicamente desarrollados por culpa de la gravosa incompetencia de sus jóvenes quinceañeros. O de que Finlandia, un país que figura siempre en los puestos de cabeza, dedique sus mejores estudiantes a la carrera de magisterio --al contrario, sobra decirlo, que España, donde esa carrera suele ser, por lo general, pasto de los más zoquetes--. O de que la Unesco advierta de que uno de cada tres españoles de entre 15 y 24 años abandona sus estudios sin acabar la secundaria, cuando la media europea es de uno de cada cinco, lo que sumado a un paro juvenil del 50% ofrece un panorama ciertamente desolador. Todo esto era más que previsible hace un cuarto de siglo. Y, por previsible, evitable. Ahora, en cambio, poco se puede hacer ya. Sólo poner cataplasmas, y gracias.
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jueves, 14 de marzo de 2013
GUÍA DE AUDICIÓN: "Pequeña música nocturna" de Mozart
La serenata Pequeña música nocturna la compuso Mozart en el verano de 1787 y se convirtió enseguida en su obra más popular. El motivo apenas se puede vislumbrar: aquí se une la categoría compositiva con un encanto melódico muy peculiar, que eleva a esta composición por encima de otras de igual nivel. Tal vez esto explique que, para muchas personas, signifique, desde generaciones, algo así como "la esencia de Mozart".Escrita en cuatro movimientos, su diseño original fue para cuarteto de cuerda, ampliado a orquesta de cuerda, con los chelos y contrabajos sonando siempre a distancia de octava.
Presentamos aquí el primer movimiento, el allegro subtitulado con su guía de audición:
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domingo, 3 de marzo de 2013
PROKOFIEV: "El baile de los caballeros" de Romeo y Julieta
El ballet Romeo y Julieta fue compuesto o en la primavera de 1930 y. En el desarrollo se atiene fielmente a la tragedia de Shakespeare del año 1597. Trata de dos jóvenes de Verona que descubren su amor mutuo pero deben mantenerlo en secreto, pues sus familias están mortalmente enemistadas. Romeo, hijo de la casa de los Montesco, participa, enmascarado, en una fiesta de la familia enemiga, los Capuleto, y se enamora apasionadamente de su hija Julieta. Ambos se encuentran en secreto y deciden contraer matrimonio.Para el ballet, este argumento rico en álgidos momentos dramáticos y contrastes se dividió en distintas escenas. Sus caracteres difieren: delicadas descripciones de las personajes se alternan con escenas de masas, las de amor comparten escenas con las luchas a muerte. Prokofiev logra la descripción musical de modo sublime. Además otorga gran valor a la exposición de los conflictos sociales en los que se encuentran sumidos ambos protagonistas y a causa de los cuales mueren, para reconciliar, mediante su muerte, a ambas familias enemigas.
Uno de los temas más conocidos de este ballet es el que vamos a oír a continuación, se trata del baile de los caballeros.
Yo he subtitulado el vídeo con la guía de audición:
Aquí el vídeo con el baile:
sábado, 2 de febrero de 2013
GUÍA DE AUDICIÓN SUBTITULADA: Sinfonía nº 6 de Beethoven. 3º y 4º Movimiento
3.- ALLEGRO (SCHERZO) (3'02'')
"Alegre
reunión de los campesinos"
En este
tercer movimiento Beethoven quiere evocar el ambiente de los campesinos cuando
se reúnen para divertirse con cantos y bailes en una perfecta explosión de
júbilo. El movimiento, aunque no lleve explícita la forma en el título, es un
Scherzo. El tema principal es sugerido desde un principio por Beethoven en las
cuerdas, sin embargo, como viene siendo ya normal en esta sinfonía, el
compositor se resiste a presentarlo al completo desde un principio, reservando
lo y aumentando la tensión progresivamente para por fin explotar con toda la
orquesta en la exposición definitiva. A la propuesta de las cuerdas, responden
los fagotes y las flautas con el tema principal de nos recuerda a una tonada
popular que es cantada por un campesino para llamar a su gente a la fiesta.
Esta presentación se repite tres veces
hasta que gradualmente va aumentando la tensión que alcanza una impetuosa y
cordial explosión de júbilo.
El
compositor decidió unir este tercer movimiento con el siguiente con la
indicación de "attaca", queriendo decir que no existe pausa entre el
tercer y cuarto movimiento de esta obra.
4.- ALLEGRO
(3'25'')
"Tormenta"
De
repente una tormenta interrumpe el regocijo de los campesinos. Todos corren a
refugiarse, aunque no con tristeza, ya que saben el beneficio que el agua hace al
campo. Un cambio repentino de tempo y tonalidad nos sitúa en el cuarto
movimiento. Los bajos atacan suavemente mientras los violines se revuelven
entre veloces figuras. Y las maderas nos avisan de la proximidad de la
tormenta.
miércoles, 30 de enero de 2013
GUÍA DE AUDICIÓN SUBTITULADA: Sinfonía nº 6 de Beethoven. 2º Movimiento
2- ANDANTE MOLTO MOSSO (11'32)
"Escena en el arroyo"
Si el primer movimiento evocaba la llegada al campo y el alegre contacto del hombre con la naturaleza, en este segundo movimiento el compositor tiende a imitar sonidos que escuchamos a orillas de un río: el murmullo del agua (en las cuerdas), el canto de los pájaros (violines y maderas), etcétera. Motivos todos inspirados en un afán de imitar a la naturaleza. El tema principal del segundo movimiento lo realizan los violines con el apoyo armónico del resto de las cuerdas que tienden a imitar el murmullo del agua con su ligadas figuraciones melódicas.
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