miércoles, 18 de julio de 2012

REAL OBSERVATORIO ASTRONÓMICO DE LA ARMADA EN SAN FERNANDO


Otro lugar de inevitable visita si viajáis a San Fernando es este Observatorio. Su horario de visita guiada es todos los viernes a las 10'30.
Aquí os dejo alguna reseña:




Real Observatorio de la Armada
El Real Observatorio de la Armada se eleva sobre el cerro de Torre Alta, visible desde toda la Bahía de Cádiz.
El edificio constituye un bello ejemplo de arquitectura neoclásica, de gran simplicidad y pureza de líneas. El trazado de su planta de 1791 se debe a Gaspar de Molina y Zaldivar, Marqués de Ureña. La primera piedra se colocó el 3 de Octubre de 1793, y entró en funcionamiento en 1797.
Sus antecedentes se hallan en el Real observatorio de Cádiz fundado por Don Jorge Juan en 1753. El insigne marino y científico Jorge Juan, Capitán de la Compañía de Guardias Marinas desde 1751, propuso al Marqués de la Ensenada la idea de instalar un observatorio en el Castillo de la Villa (castillo del Pópulo), sede de la Academia de Guardias Marinas, a una altura superior a la de los edificios de la ciudad. Con ello se pretendía que los futuros oficiales de la Marina aprendiesen y dominasen una ciencia tan necesaria para la navegación como era entonces la astronomía. El "Real Observatorio de Cádiz", se crea como una dependencia anexa a la Academia de Guardias Marinas. A partir de entonces, el nuevo observatorio, el más meridional de Europa, fue ganándose un merecido prestigio en el contexto astronómico europeo, gracias a los importantes trabajos desarrollados por personajes como Luis Godin o Vicente Tofiño y al apoyo técnico y científico prestado a las expediciones ilustradas del último tercio del siglo XVIII.
Debido a las deficiencias del Observatorio gaditano, al traslado del Departamento marítimo a la Real isla de León y a la creación de la nueva Población de San Carlos, se acordó edificar un nuevo observatorio en esta población pero la necesidad de un lugar elevado hizo que finalmente se construyera en el cerro de Torre Alta.

Una vez realizada la elección del terreno, don Vicente Tofiño de San Miguel y el Marqués de Ureña se dispusieron a realizar sus primeras trazas pero debido a las diferencias entre ambos se decidió que cada uno presentara su propio proyecto.
El proyecto de Tofiño era el de un edificio de planta rectangular rodeado por galerías en todos sus frentes dentro de una nueva visión racionalista de adecuar perfectamente el edificio a la finalidad destinada. Pero el proyecto que acabó siendo elegido fue el del Marqués de Ureña que presentaba una planta cruciforme siguiendo a la del Observatorio de Oxford, lo que corrobora la opinión de Bonet Correa sobre la influencia inglesa en la obra de este arquitecto. Las razones alegadas para esta elección fueron que esta planta poseía más divisiones, mayor luminosidad en las oficinas y por la elegancia arquitectónica del edificio.
De esta planta original en forma de cruz poco queda en la actualidad ya que en ella se llevaron a cabo importantes modificaciones y reformas, como las que realizó el propio Marqués de Ureña una vez que el edificio estaba terminado en 1798. Después vinieron las reformas proyectadas por los arquitectos Torcuato José Benjumeda ó Jose Antonio Laveaga. La última y la mayor de las transformaciones se realizó en 1857 modificándose su planta cruciforme en rectangular tal como es en la actualidad. Además del edificio, toda la zona ha sufrido reformas que han llevado a conseguir una magnífica imagen en contraste con el descuido anterior. Los jardines especialmente se hallan muy bien cuidados.
La fachada principal, o meridional, mantiene el pórtico y la misma configuración que diseñó el Marqués de Ureña, aunque ha perdido el tercer piso y la cúpula primitiva, mientras que la cúpula actual se levanta sobre lo que antes constituía el segundo piso. En el s. XIX se realizó la ampliación de los dos salones meridianos de los que sólo perdura el oriental. No obstante, el núcleo central de esta fachada es básicamente el realizado por el Marqués de Ureña. Como remate del edificio se encuentra la cúpula, construida a mediados de nuestro siglo, que muestra un tambor en el que alternan pilastras y ventanas. Hasta hace escaso tiempo esta cúpula se remataba por un pararrayos pero por la instalación de nuevos instrumentos fue reformada y, en la actualidad, de la media naranja surge una semicúpula metálica giratoria, que una vez abierta permite las observaciones a cualquier punto del cielo.
 Esta dividida en 3 secciones:Astronomía, Geofísica y Hora. Aún hoy en día es uno de los centros científicos más importantes del mundo y donde se establece la hora oficial de España. De entre sus campos de investigación cabe destacar la Sección Hora, que consta de una batería de relojes atómicos los cuales, desde su instalación en 1973, establece y mantiene la Escala de Tiempo Universal Coordinado (U.T.C.-R.O.A.).
El Real Instituto y Observatorio de la Armada es una institución científica activa y no un museo. Sin embargo, después de doscientos cincuenta años de funcionamiento, la conservación de su patrimonio instrumental ha dado lugar a la organización de una colección formada por 173 instrumentos que, en el ámbito de la instrumentación de la astronomía y sus ciencias afines, posiblemente sea única en España.

La creación en 1753 del Real Observatorio de Cádiz, producto de la política ilustrada, fue un hito importante en el desarrollo científico de la España del siglo XVIII. La conjunción entre enseñanza, práctica e investigación contribuyó rápidamente al aumento de importancia de su Biblioteca que, desde un primer momento, fue considerada como un instrumento científico más. Primero Jorge Juan, y más adelante Tofiño, hicieron todo lo posible por consolidar y aumentar sus fondos, que hoy en día lo componen más de 25.000 volúmenes.
 Los cuatro incunables que posee la Biblioteca del Instituto y Observatorio Astronómico de la Armada se hallan expuestos en la Sala Central de la planta alta del edificio. Los incunables que se conservan en esta Biblioteca son de gran valor, no sólo por su antigüedad y por el hecho de tratarse de las primeras obras salidas de la imprenta sino también por sus peculiares contenidos que se refieren a la astronomía, la materia principal de los fondos bibliográficos del observatorio.

El más antiguo de estos incunables se titula "Introductorium in astronomía" del árabe Albumasar, obra que fue editada en 1489 por el famoso editor Erhard Ratdolt en su imprenta de Augsburgo. Esta "Introducción a la Astromonía" es una pequeña obra, traducción latina del s. XII con letra gótica y buena tipografía, y que cuenta además con varios grabados ilustrativos y con iniciales enmarcadas en motivos florales y en blanco y negro, características de este editor. Albumasar fue un astrónomo y astrólogo árabe, nacido en el año 787 en Balkh (Afganistán).

De 1495 es la obra "Tabularum loannis Blanchini canones", cuyo autor, Juan Blanchini o Bianchini fue un astrónomo italiano de s. XV, que nacido en Bolonia fue profesor en Ferrara. De los cuatro incunables es el único cuyo autor es coetánco a la edición. Esta obra es parecida a otras del mismo tipo usuales en el s. XV, que muestran una serie de tablas y almanaques perpetuos utilizables tanto en astronomía como astrología. Estas "Tablas" de Blanchini presenta una tipografía gótica muy cuidada del impresor veneciano Simón Bivilaqua, editor poco conocido.

La obra "Naturae historiarum libri. XXXVII" pertenece al célebre historiador latino del siglo Plinio el Viejo (23-79). La obra general de Plinio fue muy considerada y seguida en la Edad Media, por ejemplo sus libros sobre medicina eran considerados como libros clave entre los expertos en la materia hasta bien entrado el XVI. Esta "Historia natural" fue editada en Venecia por el italiano Juan Alvisio de Varisio, en 1499.

El último de los incunables, también de 1499, se titula "Astronomi veteres apud Aldum" y es una relación de ocho obras clásicas relacionadas con la astronomía y astrología. Esta obra fue editada por un gran humanista italiano, el afamado impresor y editor Aldo Manuzio, que llevaba la dirección desde 1490 de una imprenta que se dedicaba a la publicación de obras griegas y latinas. Es un libro de gran tamaño y buena impresión, impreso con letra romana. Contiene un tratado de astrología del año 335 del escritor latino Julio Firmicio Materno. También un poema en cinco libros sobre astronomía atribuido al poeta latino del siglo I de nuestra Era llamado Manilio. El poema astronómico denominado "Phaenomena" (Fenómenos), obra del poeta griego del s.l a.C. Arato de Solo¡, y que tuvo gran importancia en la antigüedad aparece comentado en griego por Theón de Alejandría, matemático del s. III d.C. y también en tres traducciones diferentes realizadas por Germánico. Cicerón y Avieno. Por último aparece en este incunable una obra del filósofo griego neoplátonico Proclo, en la versión en griego y en la traducción al latín realizada por médico y humanista Thomas Linacre.



También os dejo un video sobre el mismo:


lunes, 16 de julio de 2012

MI ALMUERZO HOY: Lazos con salsa pomodoro




MI ALMUERZO DE HOY:
            Bueno, hoy es un día que no podemos hacer muchas cosas al aire libre pues ha saltado el viento de levante. Como la mayoría de ustedes saben cuando este viento se deja caer por estas tierras impiden hacer deportes al aire libre o visitar la playa.

            Hoy me he dedicado a visitar de nuevo el Panteón de Marinos Ilustres y cuando he vuelto me he preparado una comida rápida, barata (por la crisis) y muy saludable:

             LAZOS VEGETALES CON SALSA POMODORO; PIMIENTOS DE PADRÓN AL MICROONADAS Y UNA ENSALADA:

            De aperitivo me he preparado un plato de pimientos de padrón (picantitos) al microondas. Sólo hay que abrirlos, un poco de sal y aceite y 4 minutos al microondas al 100%... exquisitos.


            De entrante una ensalada de lechuga con pepino, aliñada con zumo de limón y aceite virgen extra ecológico de mi pueblo… muy saludable y prepara el estómago para…


            La pasta; he cocido 100 gramos de lazos vegetales y he hecho una salsa pomodoro, con tomate, cebolla y zanahorias. Mezclar con la pasta y…


            Acompañado todo con una buena cerveza o una copa de Fino Saavedra de las bodegas Maillo de Montilla te deja preparado para esta tarde dar un paseo por la ruta de senderismo del Caño Carrascón de esta localidad.

PANTEÓN DE MARINOS ILUSTRES (SAN FERNANDO)


Hoy, día 16 fiesta del Carmen en San Fernando, y ya que no puedo ir a la playa, jugar a tenis o montar en bicicleta debido al fuerte viento de levante que sopla, he decidido hacer una nueva visita al unos de los lugares emblemáticos de San Fernando.
Lugar de inevitable visita si vienes a San Fernando es El Panteón de Marinos Ilustres. Los mejores días para visitar son los sábados y domingos  de 10’30 a 13’30, junto con el Museo Naval (situado al lado). Si tienes la suerte de que te lo muestre un guía gaditano y chirigoreto que trabaja allí, vas a alucinar.
Unos pequeños datos:
El Panteón de Marinos Ilustres es un edificio de estilo neoclásico, construido en el siglo XVIII, ubicado dentro del recinto de la Población militar de San Carlos, en San Fernando (Cádiz), y en el que descansan los restos mortales de numerosos marinos españoles.
El un principio concebida como Iglesia de la Purísima Concepción, las obras de construcción comenzaron a finales del siglo XVIII por orden de Carlos III, y, por problemas económicos y políticos, no se finalizaron hasta mediados del siglo XX.
Del exterior destaca la sobria y monumental portada de estilo neoclásico y del interior el vestíbulo, de planta elíptica, y la iglesia, de tres naves y cúpula sobre el crucero. En los tramos laterales se sitúan los distintos mausoleos de los marinos.
El Panteón consta de tres cuerpos unidos entre sí por otros dos de forma circular y la iglesia se compone de dos naves laterales cubiertas con un crucero central descubierto. Partiendo de la cúpula, cae al centro de la nave central una lámpara votiva en plata de quinientos kilos de peso, esmaltada con los escudos de armas de los Almirantes.
La finalización de las obras después de un montón de paralizaciones no terminó hasta 1959.
Las obras de construcción de la Iglesia de la Purísima Concepción de la Población militar de San Carlos comenzaron el 2 de julio de 1786, mandada a construir por Carlos III en 1760, diseñada por Francisco Sabatini y concebida primero por Vicente Imperial Digueri, y, posteriormente, por el Marqués de Ureña, aunque el acabado de las mismas no se concretó hasta bien entrado el siglo XX. La primera piedra la colocó el Capitán general del Departamento Luis de Córdova y Córdova, y al día siguiente, 3 de julio, comenzaron las obras a las órdenes del Capitán de Navío Vicente Imperial Digueri, el teniente de fragata y arquitecto Antonio Noriega de Bada y los alarifes Ramón Estrada y Antonio Barrionuevo. Al principio, los trabajos se hicieron con rapidez, pero poco después, por falta de dinero, se produjo la ralentización de las obras. A finales de septiembre de 1789 fue relevado Vicente Imperial Digueri por el Marqués de Ureña, Gaspar de Molina y Saldívar.
En 1794 se suspendieron las obras por falta de dinero, pero el 28 de abril de 1795 se reanudaron por Real Orden para que se finalizase la construcción del sagrario. En 1805, tras el desastre de Trafalgar se pararon las obras y se olvidó por completo el proyecto. Las obras no se reanudaron hasta 1845, tras la apertura del Colegio Naval. El 10 de octubre de 1850, una Real Orden estableció dotar a este edificio como Panteón. Entonces estaba dentro de lo que era el Colegio Naval y pretendía servir de referente de modelos de vida a los alumnos que aquí cursaban sus estudios.
El 15 de noviembre de 1854 se concluyen las obras de los sepulcros de Jorge Juan Santacilia, Juan José Navarro, Federico Gravina, Luis de Córdova y Córdova, Ignacio María de Álava, Cayetano Valdés y José Rodriguez de Arias. La solemne inauguración tuvo lugar a las 9 de la mañana del 17 de noviembre de 1854, fiesta onomástica de la reina Isabel II, aunque en esta inauguración carecía de techo, que se añadió en 1948. La última fase de construcción se iniciaron en 1943, de la que se encargó la Empresa Nacional Bazán, y en la que se cubrió por completo el recinto, y dándose por finalizadas en 1959, con un coste final de 8.150.000 pesetas.
Desde entonces y hasta ahora el edificio ha dado cobijo a los restos mortales de aquellos que llevaros por su alto concepto del honor o movidos por su abnegado sentido del deber, alcanzaron el reconocimiento y la gloria, ya fuera dando ejemplo de bizarría en el campo de batalla, cultivando las letras o desarrollando las ciencias. Hoy día el Panteón de Marinos Ilustres forma parte de la Escuela de Suboficiales de la Armada y se ha convertido en lugar de cita inexcusable tanto para los habitantes de San Fernando como para los turistas que visitan la ciudad, que encuentran entre sus muros retazos de la historia de España.

Ahora un pequeño reportaje fotográfico:

Panteón de Marinos Ilustres (San Fernando) on PhotoPeach


También un vídeo:




MIS RECETAS: Atún en titaina.


En esta tierra gaditana uno de los pescados más tradicionales de su gastronomía es el atún. Desde tiempo de los fenicios se atrapaba este túnido en las almadrabas de la costa gaditana.
El otro día encontré en el Mercado de Abastos de San Fernando un buen lomo y me llevé un filete de un dedo de grosor.
Aunque la forma típica de degustar este pescado en esta tierras es encebollado, yo quise probar con un sofrito o salsa diferente y elegí la "titaina", una salsa típica valenciana cuya peculiaridad es que incorpora al sofrito piñones y canela.
La verdad es que salió riquíiisimo.

Dale a Play si quieres ver su elaboración:





LUGARES TÍPICOS DE SAN FERNANDO (CÁDIZ)


Desde mi lugar de vacaciones trataré de llevar a todos mis amigos/as, estampas de este bello lugar que es la Bahía de Cádiz:
LUGARES TÍPICOS DE SAN FERNANDO (CÁDIZ): El Puente Zuazo
Situado en la entrada de San Fernando, salvando el paso del caño de Sancti-Petri, recibe su nombre de la familia que sufragó su reconstrucción. La mayoría de los historiadores le atribuyen un origen romano reforzado por sus características constructivas. El puente se levantó sobre los cimientos del acueducto que traía el agua desde el Tempul, en Jerez, a Cádiz, y cuya existencia la evidencian texto árabes. 

Su importancia reside en salvar la vía de comunicación y comercio con el interior de la provincia. Esto explica las numerosas restauraciones que ha soportado desde sus orígenes. Descripciones como las de Suárez de Salazar en 1610, Fray Jerónimo de la Concepción en 1690 y Antonio Ponz en 1792 atestiguan una obra constructiva recia ante el empuje del mar, con profundos cimientos en un difícil suelo fangoso. Joaquín Cristelly Laborde, en 1891, nos narra que "su construcción aún hoy en día, a pesar de los modernos adelantos en arquitectura, es admirable (…) llamando la atención a los peritos en estas construcciones al estar su pilares levantados sobre un fondo fangoso y removible, las vivas mareas, el esfuerzo de las grandes corrientes que tiene que soportar (…) son todas razones para considerarlo con bastante fundamento una de las grandes obras construidas por los antiguos para atestiguar la grandeza de los que la levantaron". 

Durante el s. XVI se suceden las incursiones de piratas norteafricanos e ingleses, y para una mejor defensa de la zona se comienzan con las reformas arquitectónicas del Puente. Las reparaciones fueron sufragadas por Orden Real gracias a un impuesto especial a las mercancías con destino a América. Los proyectos fueron sucediéndose durante todo el siglo. En 1509, Alonso Rodriguez, Maestro Mayor de la Catedral de Sevilla informaba sobre el estado del puente. Más tarde , parece ser Benedicto de Rabean el encargado de la obra. Posteriormente trabajan los hermanos Guillisasti, vascos afincados en La Isla de León, y muy relacionados con el proyecto de reformas defensivas encargado a Juan B. Calvi. 

Según documentos del Archivo General de Simancas durante la segunda mitad del s. XVI, reinando Felipe II, se realizaron pequeñas obras de fortificación en el puente siguiendo las directrices de ingenieros militares como el Capitán Fratín y Juan Bautista Antoneli. En otras ocasiones fueron los maestros mayores, como Juan Marín o Miguel de Arteaga los que dirigieron sus reformas. Después del desastre del ataque inglés de 1596, Felipe II envió al afamado ingeniero militar Cristóbal de Rojas para las fortificaciones de la Bahía, encargándole la construcción de dos fuertes en el puente, uno a cada orilla. Rojas continuó trabajando hasta los primeros años del siglo XVII. El informe de la inspección de Tiburcio Espanochi habla de la construcción de una torre y la remodelación de los pretiles. Se suma, además de Rojas, a la obra el Maestro mayor Ginés Martín de Aranda después de sus trabajos en la Catedral de Cádiz. En 1635 de nuevo se continúan las obras, a cargo del maestro mayor Juan Román de Arellano. En el siglo XVII hubo un curioso proyecto del Marqués de Bayona para crear un puente levadizo, aunque este fue rechazado. 

A principios del XIX el Puente de Zuazo jugó un papel importante en el asalto francés, impidiendo la entrada de este ejército y manteniendo la defensa durante dos años y medio. En el puente se concentraron las baterías más numerosas. En 1812 hubo que destruir la parte central del puente para impedir el paso a los franceses que terminaron retirándose ante la imposibilidad de cruzar el caño, lo que demuestra la importancia estratégica de la Isla de León. 

Algunas fotos del lugar:







viernes, 13 de julio de 2012

MIS RECETAS: Gallo a la naranja y reducción de Pedro Ximenez

Hoy dándome una vuelta por el mercado de San Fernando he encontrado unos filetes de gallo muy frescos y apetecibles. Este pescado se presta mucho a la preparación en salsas y, como no tiene espinas, se come muy bien.
Se me ha ocurrido hacerlo con una salsa de mi invención.
Esta ha sido el proceso:

Tenemos un filete de gallo de unos 250 gramos que he puesto una hora bañado en zumo de limón:


Ademas preparamos una par de naranjas a las que sacaremos el zumo, unas chalotas y un puerro:


Picamos finamente las cebollas y el puerro:


Lo ponemos a pochar en una sartén con aceite de oliva, yo le he añadido dos dientes de ajos triturados:


Cuando esté dorado el sofrito le añadimos el zumo de las dos naranjas y dejamos reducir (unos 10 minutos a fuego medio):



Ahora añado medio vasito de Pedro Ximénez y dejo reducir otros 10 minutos:


Entonces introduzco en la salsa el filete de pescado y dejo un par de minutos por cada lado:


Ya está. A emplatar y degustar acompañado de una buena ensalada:


Esta ha sido mi almuerzo de hoy. Estaba riquísimo, sano y bastante fácil de hacer:

martes, 10 de julio de 2012

Un almuerzo rápido, barato y saludable


Me encuentro desde hace unos días en San Fernando (Cádiz) (como sabéis mi lugar de vacaciones), y en estos momentos estoy de "rodríguez" ya que Adela, mi mujer, se queda en Castro unos días más esperando que nuestra hija acabe las prácticas de un master.
Bueno, hoy concretamente, he estado jugando al tenis de 11'00 a 13'00 y cuando llegué a casa no tenía nade preparado para comer. Yo me resisto a salir a comer a la calle, y no por el gasto sino porque me encanta prepararme la comida como ya sabéis. Así que bajé a la pescadería que tengo frente a casa y pensé en hacer un pescado al vapor en microondas.
Compré un kilo de lomos de salmón. Me lo prepararon en dos filetes de 1/2 kg sin espinas y la mitad de él lo he dejado marinándo 24 horas para los aperitivos.
Bueno, a lo que vamos, este ha sido mi almuerzo hoy:


Me preparé de aperitivo unos "Pajaritos de huerta al microondas" (muy fácil):
Pones en un plato unos pimientos verdes cortados con un poco de sal y les pones unas gotas de aceite. Lo llevas al microondas unos 4 minutos a máxima potencia. Salen riquísimos, rápido y sin fritura.
También me apetecía una buena ensalada:
     Esta llevaba brotes de lechuga batavia roja, verde y rosa, brotes de espinaca y rúcula; le añado un tomate, un pepino y medio mango maduro. Aliñada con zumo de limón y aceite de oliva está exquisita y muy saludable. Fijaros que pinta:

Mientras me tomaba los "pajaritos de huerta" con una buena cervecita:


preparaba el salmón: un lomo de unos 400 gramos aliñado con una mezcla de ajo, perejil, un poco de puerro muy picado, una cucharadita de harina, sal y un poco de aceite de oliva.
Introduzco el salmón aliñado en una bolsa de horno y lo llevo al microondas al 75% de potencia (unos 600W), durante ocho minutos:


Cuando acabas lo pones en un plato (cuidado que está caliente) junto con los jugos que suelta y... voila¡¡:


Rápido, barato y riquísimo.
Así que este ha sido mi almuerzo hoy. Os aseguro que casi he tardado más en contarlo en el blog que en prepararlo.