Las cinco primeras páginas resultan angustiosas y nos adelantan el tono que vamos a encontrar a lo largo de toda la novela. Christine Lucas, de 47 años, se levanta cada mañana sin recordar quién es. Un extraño accidente sufrido 18 años antes le ha provocado una lesión cerebral que le hace olvida todos sus recuerdos una vez que entra en un sueño profundo. De esta forma, cada día comienza desde cero, creyendo que es una chica joven, sin saber quién es, donde está y quién es la persona que duerme a su lado. Este párrafo resume su situación: “esta mañana me desperté antes del alba con él tumbado a mi lado. Una vez más, un desconocido. La habitación estaba a oscuras y en silencio. Me quedé tendida en la cama, paralizada de miedo, sin saber quién era ni dónde estaba. Solo podía pensar en echar a correr, en escapar.”
La narración en primera persona permite que el lector se identifique plenamente con la angustia y el horror de la protagonista y su situación de vulnerabilidad. Christine tendrá que confiar en dos personas, su marido Ben, defraudado por todos los tratamientos que han fracasado en dar solución a la amnesia de su mujer, y en el doctor Nash, un neuropsicólogo especializado en pacientes con trastornos cerebrales que la trata a espaldas de su marido.
Christine lleva varias semanas haciendo progresos y consiguiendo recuerdos de su pasado que deja plasmados en un diario secreto. Con la ayuda del diario, cada día irá reconstruyendo su vida, con los destellos que llegan a su mente y con la información que recibe de Ben y de Nash. El problema es que lo que ella recuerda y lo que le cuentan, no coincide, por lo que comenzará a sospechar de las personas que le rodean, con dos preguntas inquietantes en el aire: “¿en quién puede confiar?” y “¿qué ocurrirá si no le gusta lo que recuerde sobre sí misma?”
“No confíes en nadie” es una gran historia, muy entretenida, que en un principio recuerda a la película “Memento” pero que sigue por un camino diferente. La trama resulta todo un acierto y el autor retrata de forma convincente la situación desesperada de la protagonista, envuelta en una atmósfera claustrofóbica, provocando la misma sensación en lector, que seguirá con angustia los esfuerzos de Christie por conocer la verdad, buscando un recuerdo que se convierta en la llave que libere todos los demás.
El magistrado Julio Varo viaja hasta Judea cuarenta años después de la muerte de Jesús, con la peligrosa misión de demostrar que éste jamás resucitó. Su informe confidencial podría cambiar el curso de la historia. Tras su periplo investigatorio irá encontrando distintos personajes que avalarán su controvertido informe, aunque en las sombras se oculta un siniestro personaje empeñado en impedir la publicación del mismo... Mientras Roma intenta controlar a un grupo de insurrectos judíos denominados "los nazareos", cuyo populismo amenaza la integridad de Imperio, el poder romano abre una investigación que podria acabar con este movimiento fomentando la duda en torno a los pilares que lo sustentan. La muerte y resurrección de Jesucristo es la base del dogma de fe que mueve a estos nazareos, si se desmonta la resurrección de Jesús ¿qué les queda?. Pero la ardua tarea de investigación no es fácil, dado que la mayoria de los testigos han muerto cuarenta años atrás o son tan mayores que sus memorias flaquean,sin contar con los interesados porque el informe nunca llegue a Roma. Pero Julio Varo acompañado de un fuerte despliegue militar, no cejará en el empeño de desarrollar su labor de investigación y está dispuesto de llegar hasta el final y esclarecer si la resurrección de Jesús fue obra del poder divino o una conspiración para sustentar la veracidad de un mito. Dando- Collins, sumerge al lector en un momento de la historia crucial: los primeros pasos de una religión destinada a convertirse en universal, todo ello dotado de intriga histórica que engancha desde el primer párrafo.
Paloma incorrupta es un disco que surgió a raíz de una carta enviada por D. Antonio María Rouco Varela, Cardenal Arzobispo de Madrid, a Kiko Argüello solicitándole ante la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en Madrid y cuando se cumplen cuarenta años de los inicios del Camino Neocatecumenal, una recopilación musical de sus cantos compuestos en honor de la Virgen María, que pudiera ser utilizado como un soporte musical, al servicio de la evangelización, para las distintas iniciativas pastorales que llevará consigo esta Jornada Mundial de la Juventud de Madrid.
El disco, distribuido por la Editorial San Pablo, está compuesto de once canciones y un libreto con las partituras de la melodía y los acordes de guitarra con un repertorio que se graba por primera vez en español. La interpretación corre a cargo de un nutrido grupo de músicos de toda España, miembros del Camino Neocatecumenal, y dirigidos por Daniel García.
Francisco Argüello empezó su andadura musical en los años sesenta y se afianzó en los setenta. Sus composiciones se centran fundamentalmente en la fuerza de la Palabra de Dios y mantiene desde sus comienzos una marcada línea acústica. Kiko Argüello tiene la capacidad de emocionar, con su guitarra y voz, y de hacer participar a miles de personas del canto. Licenciado en Bellas Artes por la Academia de S. Fernando de Madrid, este autor ha desarrollado también otras facetas como la arquitectura y la pintura, con obras que pueden contemplarse en diversos países y entre las que destacan las pinturas y vidrieras de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena en Madrid.
Agripina, la mujer más temida del Imperio romano, artífice y víctima de grandes intrigas. Incesto, luchas encarnizadas por el poder, conspiración y muerte, fueron una constante en la vida de Agripina, mujer que rigió los destinos de la Roma imperial, primero como esposa de su tío Claudio, y fi nalmente, a la sombra de su hijo Nerón. Pedro Gálvez recrea, con intensidad y rigor histórico, la vida de uno de los personajes más fascinantes del mundo antiguo.
Galvéz, nos deja ver los entresijos más oscuros del poder durante el Imperio Romano en su obra dedicada a Agripina la Menor, hija mayor del general romano Germánico y de Agripina la mayor, hermana del Emperador Calicula, fue también la madre del emperador Nerón, a quien introdujo en la sucesión imperial tras su matrimonio con su tío, el Emperador Claudio. Persona pues, relevante en la historia de Roma, por su ambición y relación constante y cercana con el poder. Obra intensa, cruda y con bastante rigor histórico.
ARGUMENTO Día 22 de junio de 1559, el rey de Francia Enrique II no para de caminar de un lado hacia otro del palacio, nervioso porque en este día es como si le arrancaran un pedazo de su cuerpo, todo esto se debe porque es el día en el que su hija Isabel de Valois será casada en la catedral de Notre Dame por poderes, sin embargo, su madre, la reina Catalina de Médicis está contenta porque su hija se va a casar con el rey más fuerte del mundo, nada más y nada menos que Felipe II, y por lo tanto su hija sería reina de España. Isabel de Valois era una niña de 13 años que no la cabía en la cabeza que sus padres la entregaran a un hombre 20 años mayor que ella, no estaba de acuerdo con ese matrimonio pero no la quedó más remedio que aceptarlo, a su padre tampoco le hacía mucha gracia pero las cosas eran así. Llega la hora y Enrique II lleva a su hija del brazo hasta el altar, allí la estaba esperando el Duque de Alba Fernando Álvarez de Toledo, en representación del monarca Felipe II. Cuando terminó la ceremonia, el Duque de Alba, se metió en la cama con ella delante de sus padres, Isabel asustada y llena de asco pensaba que iba a osar en hacer lo que un matrimonio hace cuando se casan, pero solamente se metió en la cama y nada más, ese momento no lo olvidará jamás Isabel. Isabel de Valois en un principio estaba destinada al príncipe Carlos, hijo de Felipe II, e incluso la mandaron un retrato de este pintado por Alonso Sánchez Coello. Según se veía en el cuadro parecía que el chico no estaba mal y por lo menos era de su edad, pero lo que nunca se pensaba es que iba a terminar con el padre, quien fue marido de su tía María Tudor, su segunda esposa, una mujer según Isabel muy desagradable y tenía la teoría de que una persona que ha estado casado con ella, sería de la misma ralea, y al monarca le consideraba como un monstruo. A los tres días de su boda, su padre al que adoraba tiene un accidente celebrando la boda de ella en un torneo contra el Conde de Montgomery, con la mala suerte que a este se le rompió la lanza y se la clavó en el ojo a Enrique II, el cual murió, porque no pudieron hacer nada de nada. Llega el día de la partida de Isabel de Valois hacía Guadalajara donde la estaba esperando su esposo Felipe II. En el viaje se llevó a muchísima gente de su corte, entre ellos estaban criados, cinco camaristas, varios médicos y secretarios, también se llevó a docena y media de acemileros para que se hicieran cargo de un montón de mulas, seis cocineros con sus respectivos ayudantes, confesores, a su sastre querido, vihuelistas y cuatro damas personales, como era su prima Anna de Bourbon-Montpensier, Madame Vineux, Madame de clermont y a Susana de Borbón a la que llamaban Madame Rieux. Pero aquí no acaba todo porque también se llevó al bufón real FranÇois Montaigne. Pasados ya bastantes días llegan al Alcázar de Toledo, allí se encontraba Juan de Austria, hermanastro de Felipe II y su hermana Juana de Austria y la que ahora en adelante iba a ser su camarera mayor María de la Cueva, viuda y condesa de Ureña, la cual la trata como a una hija desde un principio y ella siente que es como la madre que ha dejado en Francia. Día 12 de febrero de 1560, es el día en el que por fin el monarca Felipe II se puede casar con Isabel de Valais donde el enlace se celebra en el Palacio del Infantado en Guadalajara. Al día siguiente del enlace, Isabel estaba radiante y decidió dejarse el pelo suelto, cosa que para una reina eso era una indecencia pero a ella la daba igual, así que se presentó así ante su esposo para desayunar, pero no se encontraba solo sino que se encontraban otros hombres más, pero ella se percató solamente de Juan de Nápoles, un chico de 19 años, bien parecido y ayudante del guardajoyas de la corona. Cuando Isabel conoció al que en un principio iba a ser su esposo, el príncipe Carlos, se llevó una impresión malísima, nada que ver con el retrato que la enviaron, y daba gracias a sus padres de que la casaran con el padre, ya que el hijo solo la producía asco. Isabel al ser tan joven no tenía aún el periodo por lo que Felipe II decidió no hacer el acto sexual hasta que esta lo tuviera, la respetaba muchísimo e incluso sus sentimientos hacía ella eran muy distintos a los de sus dos anteriores mujeres, verdaderamente la quería y no quería que la faltara de nada. Como os comentaba antes, Isabel se fijó en Juan de Nápoles y le hizo llamar para poder hablar con él y quería que él se hiciera cargo de El Estanque, así llamado el diamante que su esposo la regaló, con un valor incalculable y él con mucha amabilidad lo acepto, pero la cosa fue a más día a día y con la excusa de que le trajera a cada momento el diamante, así le podría ver hasta que la confianza fue a más y llegó a convertirse en el amante de la reina. Isabel no se encontraba bien en Toledo, le parecía triste y oscuro y para más colmo su prima Anna Montpensier la metía cachorros en la cabeza de que mientras estuviera allí jamás la iba a bajar el periodo. Pasaron dos años en los que la tardó en bajar y lo tuvo por primera vez con 15 años, pero lo tuvo después de que su marido aceptara la petición de su esposa y se fueron al Alcázar de Madrid, pero antes de ordenar ese cambio, el monarca echó de la corte a la prima de la reina y a Madame Clermont, que eran las dos que malmetían a la reina y las que no eran trigo limpio ya que revolucionaban a todas las damas de la corte. A Isabel no le hizo mucha gracia que echara otra vez a Francia a su prima pero no la quedó otra que quedarse con el pataleo. Isabel era una persona débil y enfermaba rápidamente y el golpe más duro después de la muerte de su padre fue el de la muerte de su hermano Franciso, eso la llevó a estar en cama durante varios días con mucha fiebre y un estado como de locura, pero según el médico que la trató, eso era normal en las mujeres, a lo que quiso venir a decir es que a todas nos dan arrebatos de locura y que nos cambia el carácter con mucha facilidad. Llega el momento de hacer sexo con su marido y no aguanta de dolor y las habladurías comentaba que era por el volumen bastante pronunciado del miembro del rey, eran unas relaciones en las que ella no gozaba y el monarca tampoco incluso una vez tuvo que dejarlo a medias e ir a buscar a su amante, la dama mayor de su hermana Juana de Austria, Eufrasia Guzmán. Al saber que su esposo tenía una amante se revolvía de celos, no aguantaba que su marido estuviera con otras mujeres cuando con la que tenía que estar era con ella.
MI OPINIÓN: Es una novela histórica, escrita con gran soltura . Nos describe un episodio fascinante del siglo XVI, en cuya trama no faltan las intrigas y pasiones de los personajes y que nos cautiva hasta el final del libro. Nos describe una situación que era muy frecuente en esos tiempos: el matrimonio concertado.
La situación que vive nuestra protagonista, ir a un pais que no conoce, convivir con personas que le son totalmente ajenas y con sentires diferentes. Y todo para dar un heredero a la corona, un ansiado varón. Responsabilidad muy grande para una niña.
Los Ángeles fueron un grupo de Granada (España) formado en 1963 y cuya carrera se vio truncada en 1976 cuando un accidente de tráfico acabó con la vida de dos de sus miembros, Poncho y José Luis.
La característica más distintiva de este grupo granadino fueron sus juegos y armonías a cuatro voces.
La formación más estable de Los Ángeles estuvo formada por:
Alfonso Poncho González Rodríguez: batería y voz solista.
Carlos Álvarez Pérez: guitarra solita y voz.
José Agustín Rodríguez Ampudia: guitarra rítmica y voz.
Francisco Paco Quero López: bajo y voz.
Alfonso, Carlos, Agustín y Francisco.
Foto: Ontañón, aparecida en el disco “Los Ángeles” (1967).
Además de estos 4 miembros principales, varios músicos formaron parte Los Ángeles temporalmente. Cabe destacar a José Luis García Román, conocido como José Luis Avellaneda, que sustituyó a Agustín Rodríguez entre 1972 y 1976.
En la historia de Los Ángeles se puede distinguir una primera época que abarca desde su fundación en 1963 hasta su fichaje por Hispavox a finales de 1966. Durante esta primera época se hicieron llamar Los Ángeles Azules (en un principio The Blue Angels).
El grupo lo fundaron Javier Muñoz Pérez del Pulgar (bajo) y Julián José Granados Ramos, primer cantante del grupo, que dejó Los Ángeles Azules antes de que grabaran sus primeros temas y que luego siguió su carrera musical en Los Brisks,Los Buenos y más tarde en solitario.
A ellos se unieron Miguel Megías (pianista), Alfonso ‘Poncho’ González (batería y voz) y los 2 guitarras, Agustín Rodríguez y Carlos Álvarez.
Durante esta primera etapa, Los Ángeles Azules lograron darse a conocer en Granada y la Costa del Sol (incluido Torremolinos) y grabaron en Madrid dos EPs de 4 canciones con la compañía Phillips (“Estos son los Ángeles Azules” y “Los Ángeles Azules”) que incluían versiones de canciones de ‘orientación italofrancesa’.
En 1965 Javier y Miguel se marcharon a la mili y optaron abandonar el mundo de la música. El grupo orientó entonces su música más hacia el pop angloamericano, con The Beatles como claro referente, y decidieron seguir como cuarteto de 2 guitarras, bajo (puesto al que se incorpora Francisco Quero) y batería.
En 1966 grabaron un nuevo EP en Madrid para Discos Berta, en el que incluyeron un tema propio, “Canto a lo español”, con el que alcanzaron cierto éxito.
En una de sus actuaciones en Madrid, el productor musical Rafael Trabuchelli se fijó en ellos y los fichó para Hispavox, momento a partir del cual pasaron a llamarse simplemente Los Ángeles.
Y es en este punto donde comenzó la época más gloriosa de Los Ángeles, gracias a una mezcla de versiones de éxitos del pop inglés y americano con temas propios. Esta época dorada se prolongó aproximadamente hasta 1971.
Su primer gran éxito les llegó en 1967 con “98.6″, versión de la canción del musico estadounidense Keith.
Otras canciones publicadas en ese año 1967 fueron las versiones “Waterloo sunset” (canción de The Kinks) y “La ayuda de la amistad” (“With a little help from my friends” de The Beatles) y sus composiciones propias “No estoy contento” y “Soldados de papel”.
En 1968, Agustín, Carlos y Paco tuvieron que cumplir con el servicio militar. Carlos pudo compaginarlo con la música, pero los puestos de Agustín y Paco tuvieron que ser ocupados durante unos meses por Santiago Martínez Villa-Señor y Pepe Robles (quien tras su paso por Los Ángeles formaría Los Módulos).
Durante 1968 Los Ángeles consiguieron consolidar su éxito con canciones como “Mañana, mañana” (versión del tema “Tomorrow, tomorrow” de The Bee Gees), “Dime, dime” (versión de “Bend me, shape me” de The American Breed) y “Créeme” (compuesta por el miembro temporal Pepe Robles).
Los Ángeles, medley que incluye “98.6″, “Mañana, mañana” y “Dime, dime”.
A partir de 1969 las composiciones propias son mucho más numerosas. Ese año publicaron algunos de sus grandes éxitos: “Lo mucho que te quiero”, “Momentos” y “Pequeñas cosas”, que confirmaron su gran momento en las listas de ventas y de popularidad.
En 1970 Los Ángeles publicaron el tema “Mónica”, con el que volvieron a dar en la diana, y participaron en el festival Varadero en Cuba, donde lograron un gran número de nuevos fans. Uno de sus últimos éxitos llegó en 1971 con la canción “Abre tu ventana”, una versión de “Pra começo de assunto”.
A partir de este momento, Los Ángeles vieron como su popularidad comenzó a descender. En 1972 José Luis Avellaneda sustituyó a Agustín Rodríguez y continuaron publicando canciones, pero nunca volvieron a tener el éxito que habían conseguido en años anteriores.
Aunque el final de la carrera de Los Ángeles parecía próximo, todo acabó repentinamente de manera trágica en 1976: el 26 de septiembre Poncho y José Luis fallecieron en un accidente de tráfico, resultando Carlos herido de gravedad. Paco no viajaba con ellos.
La última canción publicada por Los Ángeles fue “Nada va a cambiar el mundo”, en verano de 1976. Tras la tragedia, esta canción fue relanzada en otoño.
En 1996, Carlos y Agustín, junto a Alfonso González Popi (primogénito de Poncho), formaron una banda (en la que no estaba Paco) para dar algunos conciertos con la idea de mantener vivo el legado de Los Ángeles. Actuaron en varios puntos de España y en Miami (Estados Unidos) con gran éxito de público.
“Homenaje a Los Ángeles – Intervenciones estelares”.
Entre los participantes en dicho disco tributo estaban J de Los Planetas, Lori Meyers, Antonio Arias de Lagartija Nick, Miguel Ríos, Víctor Lapido y Rafael Amargo junto a Popi González y Pablo G de Manía Stereo, hijos de Alfonso González “Poncho”, líder de Los Ángeles.
Durante 2006 se celebraron un serie de conciertos en memoria de Los Ángeles, que tuvieron su culminación el 18 de noviembre de 2006 en el concierto celebrado en el Auditorio Manuel de Falla de Granada.
También en Granada, un día antes, el 17 de noviembre de 2006, se presentó la biografía de Los Ángeles, titulada “Los Ángeles: una leyenda del pop español“, editada por Ediciones Ramalama y escrita por Fernando Díaz de la Guardia, con prólogo de Miguel Ríos.
El libro va acompañado por un documental en DVD basado en un guión de Fernando Díaz de la Guardia y dirigido por Alejandro Pérez Goñi.
Y ese mismo año el Ayuntamiento de Granada se unió al homenaje a Los Ángeles e impuso a los 5 miembros fundamentales del grupo (Poncho, Carlos, Paco, Agustín y José Luis) la medalla de plata al Mérito por la Ciudad.
Yo redescubrí a Los Ángeles gracias al disco tributo que mencionaba antes. Como participaban J de Los Planetas, Antonio Arias de Lagartija Nick y Lori Meyers me interesé por escuchar el disco.
Y me llevé una sorpresa cuando escuché la versión de “Raquel” a cargo de Rafael Amargo. Ya había escuchado esa canción muchas veces, aunque no sabía que pertenecía a Los Ángeles. Por eso decía que redescubrí a Los Ángeles con ese disco.
Los Ángeles, “Raquel”, canción de 1975.
Es curioso el tipo de recuerdos que, cuando eres niño, almacena el cerebro con claridad. Una vez eres adulto no puedes recordar las cosas que te pasaron cuando eras niño con la misma claridad ni en la misma cantidad que aquellas cosas que te pasaron ya siendo adolescente o adulto.
En mi caso, uno de esos recuerdos nítidos de mi niñez, que recuerdo como si fuera ayer, es una ventana en la calle de Onda donde vivía mi abuela y junto a la que jugaba de niño horas y horas. De aquella ventana siempre salía música, a todas horas y a todo volumen.
El número uno en popularidad en aquella casa era Roberto Carlos, pero la canción “Raquel” de Los Ángeles también sonó durante una buena temporada con mucha frecuencia.
Recuerdo la ventana y algunas de las canciones que salían de ella como si fuera ayer … y de eso hace más de 25 años.
Una tensa intriga que descubre el mundo fascinante de los grandes laboratorios farmacéuticos y hasta dónde están dispuestos a llegar para asegurar sus beneficios millonarios.
Laurie Montgomery, doctora forense de la ciudad de Nueva York, ha vuelto al trabajo después de una larga baja por maternidad. Muy preocupada por haber perdido facultades después de dieciocho meses en casa, Laurie dedica el máximo de atención y cuidado a su primera autopsia: un joven japonés que murió en el andén del metro aparentemente por causas naturales y sin ningún documento que lo identifique.
En otro momento, Laurie habría firmado el certificado de defunción sin pensárselo dos veces, pero en esta ocasión hay algo que la hace dudar e insiste en revisar todas las grabaciones de las cámaras de seguridad del metro. Descubre que detrás del fallecido se encontraban dos japoneses y uno de ellos le apuntó con un paraguas. Además, cuando la policía logra identificar el cadáver, parece aún más probable que fue un asesinato: el fallecido es Satoshi Machito, un científico prestigioso propietario de una patente de células madre pluripotentes, un auténtico tesoro para la industria de medicina regenerativa.